GRAND SIÈCLE DE LAURENT-PERRIER, LA DEGUSTACIÓN DEL SIGLO

Una de las experiencias más emocionantes que he vivido entorno al champagne fue una degustación muy especial: ‘Les Réserves Grand Siècle’, de Laurent-Perrier. El programa del día comenzaba en Tours-sur-Marne, donde esta prestigiosa ‘maison’ de champagne tiene sus instalaciones. Allí fuimos recibidos por las hermanas Alexandra Pereyre de Nonancourt y Stéphanie Meneux de Nonancourt, así como por el ‘chef de cave’ Michel Fauconnet. Por cierto, Fauconnet es quien, como director técnico, tiene la responsabilidad de realizar los ensamblajes de esta firma, aunque también los de Salon y Delamotte, junto a Didier Depond, presidente de estas últimas dos casas, que pertenecen, junto a la histórica De Castellane, al grupo Laurent-Perrier. Resulta curioso que la misma persona, tenga la misión de ensamblar los vinos de dos champagnes completamente opuestos: Salon solo se elabora en grandes añadas y con una sola uva, la chardonnay; y Grande Siècle la única ‘cuvée’ de alta gama cuyo ‘assemblage’ lo forman vinos de tres cosechas y de dos variedades (chardonnay, siempre ligeramente mayoritario, y pinor noir).

Vayamos a la cata. Todas las botellas fueron degolladas 15 minutos antes de la degustación, por lo tanto, no contenían licor de expedición alguno y comenzó con la ‘cuvée’ compuesta por las cosechas 1997, 1996 y 1995, en formato mágnum, en la que se aprecia la frescor de 1997, el potencial alcohólico de 1996 y el equilibrio de 1995. Le siguió la compuesta por las añadas 1996, 1995 y 1993, también en botella de 1,5 l., que se muestra también muy fresco en boca. Michel Fauconnet comenta que la mayor presencia de vinos de 1996 enmascara un poco la finura de los de 1993. En conjunto este champagne se muestra más tengo y cremoso.

Continuamos con el Grand Siècle que está elaborado con las vendimias de 1990, 1988 y 1985, también en mágnum. Se va observando el paso de los años, el color va aumentando en intensidad en un vino que se ha convertido en fabuloso gracias al extraordinario chardonnay de 1990, a pesar de la austeridad de 1988. Le siguió la ‘cuvée’ elaborada con las añadas 1988, 1955 y 1982, un vino menos complejo que el anterior, aunque combina la austeridad de 1988, la buena madurez del pinot noir de 1985 y la buena cosecha en general de 1982.

La quinta botella de la cata correspondía al Grand Siècle con vinos de 1985 (con un pinot noir maduro como apreciábamos en el anterior), 1982 (esa buena añada que también comentábamos en el champagne precedente), y 1981 (añada que le aporta una buena estructura).

El color de la siguiente ‘cuvée’ nos advierte que cada vez nos estamos alejando más en el tiempo: 1982, 1979 y 1978. La vendimia de 1979 fue tardía, con lo que se obtuvieron vinos finos y elegantes, aunque los vinos de 1982 y 1978 le dan amplitud y volumen.

Si hasta ahora todas las botellas eran de 1,5 l., a partir de ahora, las tres que siguieron fueron de 75 cl. La que fue la séptima muestra de la degustación se correspondía con el ensamblaje de las añadas 1979, 1978 y 1976. A pesar de la edad ‘in crescendo’, el frescor se mantiene de un modo espectacular y en esta ‘cuvée’ en concreto se aprecia la presencia del chardonnay de 1976, que tuvo un gran potencial alcohólico debido a la buena maduración de la cosecha. Seguidamente se sirvió la mezcla de las añadas 1976, 1975 y 1973. De la de 1976 se aprecia nuevamente esa extraordinaria madurez, y aunque la de 1975 fue una añada complicada, finalmente alcanzó un buen equilibrio. Se nota la presencia de vino de 1973 que le aporta una gran complejidad al conjunto. Y que fantástica espuma!

1973, 1970 y 1969 fueron los años protagonistas de la siguiente ‘cuvée’ de Grand Siècle. 1973 le aporta volumen, mientras que 1970, una cosecha muy cualitativa, le aporta una gran frescor y vivacidad. 1969 fue un año complicado aunque con vinos capaces de equilibrar un ‘assemblage’.

Los dos últimos Champagnes de la degustación volvieron en botellas mágnum. El Grand Siècle compuesto por 1970, 1969 y 1966 se muestra muy fino y aunque no alcanza una gran complejidad, la madurez le confiere un tacto graso y untuoso. Finalmente la primera el Grand Siècle, define de un modo apabullante el espíritu de esta ‘cuvée’ ideada por Bernard de Nonancourt: 1955, 1953 y 1952. Parece mentira que un vino con esta edad mantenga este frescor, este perfecto equilibrio y esta persistencia en boca, con una burbuja viva y con una acidez incisiva, parece que estamos probando un vino mucho más joven que alguno de los anteriores! Emocionante y vibrante champagne, para degustarlo “de rodillas”.

Durante el almuerzo que siguió a la degustación, en el Chateau de Louvois, propiedad de Laurent-Perrier, se presentó la primera de ‘Les Réserves Grand Siècle’, con la que la casa Laurent-Perrier festeja su bicentenario. La Cuvée Nº 571J está compuesta por las mejores uvas de chardonnay y pinot noir de las añadas 1995, 1993 y 1990, y fue embotellada en formatos mágnum y Jeroboam. Las botellas de esta tirada limitada llevaban 16 años a buen recaudo. Ahora, vestidas de un negro y etiqueta elegantísimo, suponen un homenaje a Bernard de Nonancourt, fallecido hace dos años, y quien en los años 50 tuvo esta genial idea de que el champagne de más alta gama de su firma procediera de un ‘assemblage’ de tres añadas, cuando lo más frecuente era y es que el ‘top’ de cada casa sea un ‘millésime’.

El Grand Siècle Cuvée Nº 771J es un vino de color ligeramente dorado, con fina efervescencia, en cuya nariz apreciamos aromas de miel, avellanas y almendras tostadas, con una boca en la que ponderan la armonía y la delicadeza, con un final largo y sedoso.

Una extraordinaria ocasión para viajar en el tiempo del siglo XX en forma de vinos efervescentes que se convierten en líquidos mágicos.