ESTELADO, UN GRAN ESPUMOSO QUE LA FAMILIA TORRES ELABORA EN CHILE, BAJO LA LUZ DE LAS ESTRELLAS

Chile se caracteriza por ser uno de los lugares del mundo desde donde las estrellas se pueden observar con mayor intensidad y abundancia. No es de extrañar pues, que la Familia Torres bautizara así a su espumoso elaborado por el método tradicional, que además contiene en el interior de sus botellas millones de burbujas que se asemejan a las propias estrellas del universo.

A los pocos años de construir la bodega Miguel Torres Chile en 1979, se empezó a elaborar el espumoso Cordillera Brut, hecho al 100% con Pinot Noir. A finales de los 80, tuve oportunidad de probarlo en alguna ocasión apreciando en él un vino más que correcto, aunque sinceramente no me despertó demasiado interés, posiblemente porque todavía no se había desatado en mí la pasión por las burbujas. No hace mucho, con un paladar mucho más educado por lo que conlleva degustar más de un millar de espumosos al año, la mayoría de ellos champagnes, después de degustar el Estelado, un espumoso rosado elaborado a partir del 2010, tuve ocasión de comentarle a Miguel A. Torres que me había gustado mucho, a lo que me respondió con los años se va aprendiendo.

Y es que este vino efervescente creo que no solo ha mejorado sino que ha adquirido una serie de valores que le confieren una mayor identidad y singularidad.

El Estelado Orgánico se elabora al 100% con Uva País, una antigua variedad olvidada que llegó a Chile en el S. XVII que se ha recuperado y con la que trabajan muchos pequeños agricultores. Con ella, la Familia Torres no solo puede elaborar el vino base para este espumoso, sino que al mismo tiempo contribuye a la viticultura chilena.

Las uvas proceden del Valle del Maule, en tierras de secano interior, en 2015, la cosecha que hemos degustado, la vendimia se llevó a cabo del 4 al 28 de marzo. La primera fermentación duró 21 días y ha tenido una crianza sobre lías durante 18 meses.

El resultado es un vino muy fresco tanto en nariz como en boca. Aromas florales, abundancia de fruta madura, el carbónico está muy bien integrado lo que facilita un paso elegante en un marco de gran finura, sin aristas en boca por donde transcurre con mucho equilibrio con un final muy persistente. Posiblemente la misma persistencia de la luz de las estrellas que por las noches iluminaban los pámpanos de las cepas.