CONOCIENDO CHAMPAGNE DRAPPIER

Recientemente tuve ocasión de dirigir una Master Class de Champagne Drappier organizada por Montenegro Vinos y Viñedos, distribuidora que forma parte del Grupo CVNE, y que se celebró en Angelita, uno de los restaurantes de moda en Madrid. Tuvimos ocasión de degustar las ‘cuvées’ Brut Nature, Brut Nature ‘Sans Soufre’, Blanc de Blancs, Carte d’Or, Rosé de Saignée, Grande Sendrée 2006 y Carte d’Or Millésime 2002, así como tres tipos distintos de licor de expedición, uno elaborado con azúcar de caña, otro con azúcar de remolacha y otro con MCR (Mosto Concentrado Rectificado). En su conjunto, fue una buena experiencia para acercarnos a Drappier, esta ‘Maison’ de Champagne con larga historia y una gran reputación internacional, aunque un poco desconocida en España. Conozcamos Drappier.

Uno de los atractivos que tiene la Champagne es su diversidad, Drappier podría ser el ejemplo de la diversidad dentro de una misma casa. Una casa con historia, con solera, ubicada en la Côte des Bar, la zona de producción de champagne que queda más al sur de la AOC, concretamente en la localidad de Urville. En estas bóvedas subterráneas de piedra caliza construidas hace ocho siglos, que formaban parte de la abadía fundada en 1152 por Saint Bernard de Clairvaux, y cuyas paredes desde entonces han dejado de estar en contacto con toneles, barricas y botellas, nacen los champagnes Drappier. No obstante, cuentan también con instalaciones en Reims, cuna de la familia.

Es en el siglo XVII, en 1604, cuando nace Rémy Drappier, quien 25 años más tarde trabaja como marchante textil en Reims, al igual que Nicolas Ruinart. Su nieto Nicolas Drappier (1669-1724) llega a ser procurador del rey Luis XIV, participando en la toma de decisiones de la justicia real. En 1808, uno de sus descendientes, Louis Drappier, se instala en Urville, donde se encuentran las instalaciones y gran parte del viñedo de esta casa que actualmente sigue en manos de la misma familia, con André Drappier y su hijo Michel, quienes encarnan la sexta y la séptima generación con tradición vitivinícola.

A principios de los años 30 del pasado siglo, Georges Collot, abuelo materno de Michel Drappier, levanta la polémica entre los ‘vignerons’, al plantar por primera vez en Urville la pinot noir, lo que le valió el apodo de «Père Pinot». Con los años la pinot noir se ha consolidado como la uva reina de la Côte des Bar, ocupando más de tres cuartas partes del viñedo de la zona y el 70% de las viñas propiedad de Drappier, quien también cuenta con una pequeña parte de chardonnay y de meunier, y algunos viñedos de las antiguas castas de la región, como la arbane, la petit meslier o la blanc vrai (pinot blanc).

Las 60 ha de viñedo propiedad de la casa y los contratos establecidos con otros viticultores de la Côte des Bar, la Montaña de Reims y la Côte des Blancs, permiten a Drappier, disponer de los vinos necesarios para los ensamblajes de sus champagnes, cuya producción actual oscila entre el 1.400.000 botellas y 1.700.000 según el año, buscando la máxima expresión de cada ‘cuvée’, del modo que fue concebida. Después de la helada histórica de 1957, cuya cosecha quedó destruida en un 95%, André Drappier introduce la meunier, más resistente a los fríos primaverales.

El Drappier Brut Carte d’Or, con su característica etiqueta amarilla, fue lanzado al mercado en 1952, por André y Micheline Drappier. Representa el estilo y reúne todo el ‘savoir-faire’ de la casa, siendo casi un Blanc de Noirs (75% pinot noir, 15% chardonnay y 10% meunier). Para su elaboración tan sólo se utiliza la ‘cuvée’ (primer prensado del mosto de 4.000 kilos de uva), con una presión mecánica suave, utilizando la gravedad para evitar los trasvases lo que evita la oxidación, fermentación alcohólica a baja temperatura con una duración de unas dos semanas, fermentación maloláctica natural y completa, sin filtrado y utilizando mínimamente el sulfuroso.

El 5% de los vinos se cría en fudre durante un año para enriquecer la ‘cuvée’ y el licor de expedición que se añade es de 7 g/l. Posee una gran riqueza aromática, con abundante fruta madura, membrillo, con un toque de especias; es potente, vinoso y complejo en boca, con un paso agradable y largo. Con el Brut Carte d’Or apuntamos una de las primeras singularidades de Drappier: esta ‘cuvée’ se elabora y comercializa en formatos, que van desde el Quart (0,2 litros), hasta el Melchisédech (30 litros), pasando por otras nueve botellas con distintas capacidades.

Y hablando de singularidades, vayamos a otra originalidad. Aun siendo la casa de Champagne que utiliza el modo más sofisticado para elaborar su licor de ‘dosage’ (expedición), Drappier produce un Brut Nature sin sulfuroso. El licor de expedición está constituido por vino de reserva con una disolución de 700 gramos de azúcar por litro, que se conserva en fudres de roble de Limousin y posteriormente en garrafas de vidrio durante 15 años, con lo que alcanza un alto nivel de concentración y un noble carácter. Este ‘dosage’ se aplica a cada botella en una cantidad en función del tipo de champagne resultante, a dosis reducidas con el fin de acentuar la longitud sin hacer pesado su paso en boca. De este modo, los champagnes de Drappier son complejos y puros al mismo tiempo.

‘Dosage Zéro’, por lo tanto Brut Nature, pinot noir 100%, ninguna cantidad de sulfuroso añadido y sin filtrar, esta es la tarjeta de visita del champagne Drappier Brut Nature Sans Soufre, cuyas botellas descansan en rima durante 2-3 años y cuyo resultado es un vino con una nariz pura, envuelta en frescor, con notas de fruta blanca, cítricos, con una boca extraordinariamente seca y mineral, en un marco de finura y delicadeza.

Hablábamos antes de las variedades históricas de la Champagne, cuyo cultivo casi se ha perdido dado que son difíciles de trabajar, y que en algún caso poco productivas. No obstante, Drappier es una de las casas que las revindica con su ‘cuvée’ Quattuor, cuyo ensamblaje está compuesto por un 25% de arbane, un 25% de petit meslier, un 25% de pinot blanc y un 25% de chardonnay. Todos los vinos son criados en cubas, con el fin de mantener el mayor frescor posible. El período de crianza en botella es de un mínimo de tres años y el ‘dosage’ de 4,2 g/l. Presenta un color amarillo pálido, en nariz se aprecian uvas frescas, frutas blancas y cítricos, que van evolucionando hacia notas de confituras, de manzana compota, con notas amieladas, mientras que en boca se manifiesta con abundante frescor y un toque mineral, siendo muy persistente.

El resto de la gama de champanes de Drappier lo forman el Blanc de Blancs Signature, el Brut Nature, la ‘cuvée’ Charles de Gaulle, el Millésime Exception, la ‘cuvée’ Grande Sendrée, el Brut Rosé, y la ‘cuvée’ Grande Sendrée Rosé.

El Drappier Blanc de Blancs Signature (95% chardonnay y 5% pinot blanc), tiene una crianza en rima que va de los 2 a los 3 años y 8 g/l de licor de expedición. En nariz se aprecian notas de melocotón de viña, recuerdos florales, en boca es cremoso, envolvente y con una agradable acidez, muy fresco y elegante.

El Drappier Brut Nature es un 100% pinot noir, con una crianza en botella de dos a tres años y nada de licor de expedición añadido después del degüelle. Su color es dorado rojizo, exhibe aromas de pequeños frutos rojos maduros, melocotón, pera y cítricos, en boca se muestra amplio y voluminoso, formando una fina y agradable cremosidad.

La ‘cuvée’ Charles de Gaulle (80% pinot noir y 20% chardonnay) es un homenaje a quien fue presidente de la República Francesa, quien en los años 60, cuando no estaba en el Palacio del Eliseo o de viaje oficial, pasaba algunos días en su propiedad de La Boiserie, en Colombey-les-Deux-Églises (donde ahora está enterrado), localidad situada a pocos kilómetros de Urville, lo que le permitió conocer el champagne Drappier. En la sala de recepción de Drappier se exhibe enmarcado alguno de los pedidos del general De Gaulle. Esta ‘cuvée’ en su homenaje tiene tres años de crianza en rima y 7,5 g/l de ‘dosage’, que confieren a este vino finos y delicados aromas de almendras, manzana, pera, cítricos, con una boca compleja, madura, equilibrada, con agradables sabores confitados que persisten en el paladar.

El Drappier Millésime Exception está elaborado con pinot noir (65%) y chardonnay (35%). El 50% del vino base se cría en fudres durante 1 año y la crianza en botella tiene una duración mínima de cinco años. La fecha del degüelle figura en cada etiqueta y se le añaden 5,6 g/l de azúcar. Su aspecto ya nos advierte que estamos ante un champagne maduro, aunque en nariz apreciamos que mantiene toda su frescura dentro de la complejidad en la que se mezclan los cítricos, el pan tostado y los frutos secos. En boca se muestra rico, con buena materia, es sabroso, con frutos rojos, persistente.

El Drappier Grande Sendrée está elaborado con un ensamblaje de 55% pinot noir y 45% chardonnay, que nacen en una única parcela que quedó cubierta de cenizas después de un incendio que se produjo en Urville en 1838. A una falta de ortografía en el registro del catastro (escribieron ‘Sendrée’ en lugar de ‘Cendrée’, «cubierta de cenizas»), se debe el nombre de este champagne. El 32% de los vinos fueron criados en fudres durante 9 meses y después del tiraje, las botellas permanecieron durante más de 6 años en rima. Con un ‘dosage’ de 5 g/l, se muestra con sutileza, presenta un aspecto dorado con reflejos ámbar, aromas de tostados, bollería, frutos secos, con presencia de fruta madura y cítricos que le dan un toque refrescante, en boca es vinoso, con gran profundidad y buena estructura, untuoso, con mucha riqueza.

El Brut Rosé (100% pinot noir), es un rosado de sangrado con una maceración de tres días, que después del tiraje reposa durante dos a tres años en botella y al que tras el degüelle se le añade un ‘dosage’ de 7,5 g/l. Un vino con buena estructura, en el que los frutos rojos se muestran con potencia, en boca es cálido pero con una buena frescor, sabroso dentro de la finura, puro y con un largo final.

La ‘cuvée’ Grande Sendrée Rosé 2005 (90% pinot noir y 10% chardonnay) es un claro ejemplo de la elegancia que puede llegar a expresar un rosado de maceración que procede de una única parcela. Hermano del Grande Sendrée «blanco», el 35% de los vinos que contiene en su ensamblaje han sido criados en fudres de madera del bosque de Tronçais, durante 9 meses, con una posterior crianza en botella de 6 meses y con un ‘dosage’ de 6 g/l. Color rosado salmón, con tintes anaranjados, nariz que se expresa con complejidad, aromas de fresas, de pequeños frutos del bosque, toques tostados, en boca es suave, redondo, equilibrado, con presencia de frutos rojos que nos hacen disfrutar, es fresco y al mismo tiempo denso, rico, muy persistente.

A parte de primeras fermentaciones en depósitos de acero inoxidable, en Drappier se trabaja mucho con la madera, que tanto en barrica, toneles como fudres, confiere un especial carácter a sus vinos. Cada vez son más los productores en la Champagne que aprecian una gran diferencia en los vinos que fermentan y se crían en este tipo de depósitos ovalados, habitualmente fabricados con cemento, en cuyo interior las lías se mantienen constantemente en suspensión. En Drappier cuentan con uno de madera, que conjuga los matices que aporta a un vino la madera y el movimiento constante de las lías.

El éxito de la casa Drappier podría ser el resultado de la suma de un arraigo a la tierra y al origen, una gran fuerza de voluntad, viajes sin cesar por todo el mundo sin abandonar el viñedo un solo instante, sacrificios financieros y el calor humano de una familia que se proyecta al futuro a través de los hijos de Michel y Sylvie Drappier: Charline, nacida en 1989, Hugo en 1991 y Antoine en 1996, representan la octava generación. La vieja cepa les nutre de la mejor savia, sus sarmientos son jóvenes pero prometedores, en el camino del tricentenario de una casa de champagne histórica, diversa y singular.

Y la historia continúa sobre la marcha, Drappier nos prepara nuevas sorpresas…