Champagne Tarlant, 12 generaciones de ‘vignerons’

Antes de poner en marcha este blog he pasado mucho tiempo pensando a que productor, a que vino o a que tema dedicar mi primer artículo. Finalmente decidí que sería Tarlant, ya que si bien la primera casa que visité en la Champagne fue Moët&Chandon, en 1992, Benoit Tarlant fue el primer ‘vigneron’ que conocí.

Y utilizo el término ‘vigneron’ porque en Francia se define así a quien produce su vino y hace de todo, desde trabajar el viñedo en todo el ciclo de la vid, vinifica sus mostos, sigue paso a paso todo el método de elaboración, etiqueta y expide la mercancía, asiste a ferias y salones para darse a conocer, y en muchas ocasiones libra personalmente los pedidos, emite y cobra las facturas, y hasta tiene tiempo de ocuparse de ir a los bancos o a comprar unos rollos de cinta de embalaje, si es necesario.

Aunque ciertamente todavía no era ‘vigneron’, ya que no había dado ese gran salto. Corrían los años 1998-99 cuando la XIª promoción del Diploma Internacional de Marketing de la OIV hacía su estancia en el Penedès y me uní al grupo. Nos alojábamos en la Escola de Viticultura i Enologia Mercè Rosell i Domènech de Espiells y durante la semana visitamos una decena de bodegas y cavas de la región. Aquel Benoit que conocí era un joven más bien tímido, profundamente honesto y con un corazón enorme. Pocos años más tarde, comencé a oír hablar de él, cada vez con más frecuencia, se hablaba de un ‘vigneron’ que, después de sus estudios, se incorporaba al negocio familiar y lo hacía con ganas, fuerza e ímpetu.

El Benoit Tarlant de ahora es uno de los ‘vignerons’ más auténticos y más activos de la Champagne, y junto a su hermana Mélanie, que es un fenómeno de la comunicación, del marketing y de las redes sociales, y que también guarda dentro de sí ese amor por el champagne que lleva en la sangre, encarnan la 12ª generación de la familia Tarlant, apasionada por el champagne y por la Champagne.

Viticultores desde 1687, los Tarlant son el más puro ejemplo del espíritu familiar de las casas de Champagne. El término ‘familiar’ es un recurso muy utilizado en el mundo del vino, aunque nunca, ni en la Champagne ni en el resto del mundo, he podido conocer en persona el mismo día, todos juntos, a cinco generaciones de la misma familia, como me ocurrió con la familia Tarlant: Georges-Louis y George, fallecidos en 2008 y en 2007 respectivamente, Jean-Marie, Benoit y el pequeño Gabriel.

Jean-Marie y Micheline, los padres de Benoit y Mélanie, también trabajan activamente en esta familia en la que cada miembro es un componente más del equipo. Jean-Marie Tarlant ha ocupado u ocupa diversos cargos en diferentes organizaciones profesionales del sector del champagne, mientras que su esposa Micheline acoge y organiza las visitas a los viñedos y a la bodega.

Champagne Tarlant tiene sus instalaciones en Oeuilly, en la ribera izquierda del Marne, y cuenta con 14 hectáreas repartidas en cuatro ‘crus’ y 55 parcelas, dentro de los pueblos de Oeuilly, Boursault, Saint-Agnan y Celles-lès-Condé. Cinco subsuelos geológicos: ‘craie’ (calizo), calcáreo, ‘sparnacien’ (arcillo-calcáreo), ‘sables’ (arenosos) y pequeños guijarros. Siete castas: pinot noir, chardonnay, meunier, arbanne, pinot blanc, petit meslier y chardonnay de viñas no injertadas.

Los Tarlant trabajan respetando la integridad de la uva y la extracción fisiológica de los jugos para obtener unos mostos que les permitan alcanzar el nivel de calidad deseado. Los vinos de cada parcela se vinifican por separado, para preservar su identidad; la primera fermentación se realiza en barricas y en pequeñas cubas; durante el invierno se realiza el ‘bâtonnage’ a los vinos; no realizan la fermentación maloláctica; y los vinos de reserva envejecen en barricas.

Tarlant también es partidario de no añadir, o si lo hace es de manera muy escasa, licor de expedición a sus ‘cuvées’, por lo que todas ellas se comercializan en Brut Nature y Extra Brut. Están convencidos de que de este modo se preserva la franqueza y la identidad del vino de Champagne.

La familia de champanes Tarlant es amplia y diversa. Vamos a conocer un poco algunas de sus ‘cuvées’, como el Zero, el Rosé Zero (ambos Brut Nature), y los Extra Brut, todos ellos procedentes de una sola parcela: La Vigne d’Antan, La Vigne d’Or, la Cuvée Louis y La Vigne Royale.

El Tarlant Zero es un champagne franco y puro, elaborado con un tercio de cada una de las principales castas (pinot noir, meunier y chardonnay), con un año como base (el actual es 2006) y una proporción de vinos de reserva, y al que no se le añade ningún ‘dosage’ tras el degüelle. Un champagne con una burbuja muy fina, una extraordinaria vivacidad, muy equilibrado, tenso y persistente. Por su parte, el Tarlant Rosé Zero está elaborado con chardonnay (85%) y pinot noir (15%), con el vino de la cosecha 2007 como base al que se ha añadido una parte de vino de reserva. Se trata del primer rosado ‘non dosé’ de la Champagne, un vino con sutiles notas de frutos rojos (moras, frambuesas, fresas), que se expresa con una gran pureza.

Los Extra-Brut es lo que en la casa Tarlant denominan «las revelaciones del terruño», ya que cada uno de ellos procede de una única parcela. La Vigne d’Antan es el único viñedo de chardonnay ‘franc pied’ (no injertado) de la Champagne, con lo que revela el chardonnay original desaparecido desde el siglo XIX con la filoxera. 100% chardonnay y con 2 gr./l de ‘dosage’ (Extra-Brut), La Vigne d’Antan es un vino amplio, con los cítricos característicos del buen chardonnay que se mezclan con buena fruta madura, mostrándose tenso y mineral.

La Vigne d’Or Blanc de Meuniers, es un vino que nace en un terruño con el subsuelo ‘Sparnacien’ (topónimo de Epernay), en el ‘lieu-dit’ Pierre de Bellevue en Oeuilly, con cepas con una edad de 62 años. Extra-Brut, con 3 gr./l de ‘dosage’, es un champagne muy aromático, con presencia de fruta madura, como el melocotón y el albaricoque, con una boca densa, amplia, muy untuoso y persistente.

La Vigne Royale nace en unos viñedos que están situados en el municipio de Celles-lès-Condé, al suroeste del Valle del Marne, a unos 15 kilómetros de Oeuilly. En uno de mis numerosas visitas a su casa, instalaciones y viñedos, un día con Benoit Tarlant, nos desplazamos hasta las parcelas que allí poseen y que se encuentran emplazadas en una ladera con una pendiente del 40% con exposición sur, en un suelo calcáreo duro. La Vigne Royale (100% pinot noir de la cosecha 2003), la pude degustar cuando todavía no había salido al mercado. Benoit tuvo el detallazo de traer hasta la misma viña donde nacieron las uvas, una botella de esta ‘cuvée’, que compartimos allí mismo, después de un pinot noir de la parcela Mocque Tonneau, también allí situada, correspondiente a la cosecha 2011 y que ese mismo día había extraído de la cuba. Una vez ya comercializada, he tenido la ocasión de disfrutar con ella varias veces. Se trata de un vino con aromas de autolisis, con una gran complejidad en nariz que crece y crece a medida que se va oxigenando, y con una textura en boca impresionante.

Dentro de la diversa gama de champagnes que nos ofrece Tarlant, todos ellos con una tipicidad y particularidad especial dentro de una filosofía y modo de trabajar singular, está el BAM Brut Nature (25% pinot blanc, 25% arbanne y 50% petit meslier), un vino extraordinariamente mineral, eléctrico y con un carácter rabioso; la ‘cuvée’ La Matinale, un ‘millésime’ Brut Nature (26% Chardonnay, 45% pinot Noir y 27% meunier), con abundancia de cítricos en nariz, de perfil oxidativo con aromas de madurez envueltos en un aire de frescura; y la ‘cuvée’ L’Aérienne, un ‘millésime’ también Brut Nature siguiendo el estilo de toda la gama (70% Chardonnay, 30% pinot Noir), muy fino, floral (azahar, flor de acacia), con abundante fruta fresca, muy sabroso y con buen peso en boca, con una acidez muy bien integrada que permite un recorrido en boca muy elegante con un final persistente.

La Cuvée Louis, que recibe este nombre como homenaje a Louis Tarlant, es fruto de un ensamblaje de chardonnay (50%) y pinot noir (50%), procedentes de una parcela con un suelo de ‘craie’, denominada Les Crayons y situada en Oeuilly, donde viñedos de 65 años gozan de una favorable influencia del río Marne. La ‘cuvée’ actual corresponde a las cosechas 1998, con una parte de 1997 y 1996, cuyos vinos han sido fermentados en barrica. Un vino amplio y rico, con muy buena estructura y equilibrio, buena fruta (fresas, albaricoques), con muy buena textura en una boca fresca y cremosa. Acostumbrado a vinos con la madera demasiado acentuada, la Cuvée Louis de Tarlant fue el primero que me hizo apreciar una gran complejidad de aromas y sabores procedentes de la fermentación y crianza del vino en roble (ahumados, tostados, especias, vainilla…), en un contexto de máxima elegancia y equilibro.

Años más tarde he ido disfrutando de grandes champagnes cuyo vino base fermentó en barrica, como Bollinger, Krug, Selosse, Léclapart o Marguet. Pero la Cuvée Louis fue el primero, y la primera vez nunca se olvida.