Actitud

La actitud y el champagne o el champagne y la actitud.

Tengo un buen amigo quien últimamente me habla de la “actitud” que uno debe tomar ante las situaciones que nos presenta la vida. Y esto tan simple como complejo lo asocio al evento que tuve en honor de organizar este pasado lunes 25 de marzo en Madrid, siete “pequeños grandes” productores de champagne me encomendaron presentar sus vinos a profesionales y aficionados de los buenos vinos efervescentes. No es nada complicado reunir a más de un centenar de personas entre las 10:00 y las 18:00 para disfrutar de grandes vinos con burbujas procedentes de la más auténtica y mágica región vitivinícola del mundo: la Champagne.

Éxito absoluto. Gracias al champagne. Vino mágico capaz de trasladarte a la felicidad absoluta. Y gracias a los “vignerons indépendants” que durante dos días me hicieron disfrutar con sus vivencias, de su historia y de sus maravillosos vinos.

Por cierto, sus nombres son F. Bergeronneau-Marion (Ville-Dommange), Gaidoz Forget (Ludes), René Jolly (Landreville), Xavier Laconte (Troissy-Bouquigny), Poissinnet et Fils (Cuchery), Piot-Sevillano (Vincelles) y Lucien Roguet (Mailly Champagne).

Todos ellos con un denominador común: descendientes de unas generaciones de viticultores que sufrieron dos Guerras Mundiales, la plaga de la filoxera y la revolución de sus antepasados que en 1911, salieron a la calle para reivindicar un precio digno por sus uvas.

Actitud.